LA VISIÓN CRÍTICA DEL PADRE FELIPE BERRÍOS SOBRE EL MOMENTO QUE VIVE LA
IGLESIA CHILENA.
Se puede estar completamente o
parcialmente de acuerdo o en total desacuerdo con Felipe Berrios, pero quedar
indiferente frente a lo que dice este sacerdote jesuita, no parece ser posible
a juzgar por las múltiples reacciones que han provocado sus palabras. Algunos
usarán sus declaraciones para seguir
fomentando sus ataques a la Iglesia, otros dirán que hizo una caricatura de la
Iglesia, incluso pedirán perdón por sus generalizaciones y los que desde su
parcialidad política siempre han criticado la Teología de la liberación,
volverán con oportunismo a promover su crítica. Otros sacarán agua para sus
“molinos políticos y sectarios”; pero la gente humilde, los pobres y los que
han vivido la discriminación a la que él se refiere, seguramente tienen otra
opinión, porque tienen otra experiencia. Para mí Felipe Berrios es una voz profética que
incomoda como toda voz profética.
Parece necesario
leer lo esencial de las declaraciones de Berrios y hacer un
discernimiento ético sobre la realidad que él observa y con honestidad y un
buen razonamiento, resolver en conciencia en que se está de acuerdo o no y
porque. Personalmente, concuerdo mucho
con el Padre Berrios, porque he vivido y vivo o conozco situaciones concretas
que él describe muy bien. Me parece evidente que en la Iglesia se da un
secretismo que es contraproducente. A
veces hay poca diligencia frente a abusos que son “secretos a voces”, esto hace
perder “autoridad moral” a personas que necesariamente fundan su función en la
credibilidad moral y no solo canónica, porque su ministerio no radica en la
fuerza. Algunos creen que la Jerarquía de la Iglesia es equivalente a un
Regimiento. Hoy no basta ser un
“legítimo pastor”, hay que tener un
testimonio de caridad y respeto por los fieles.
El daño moral que hace un mal
sacerdote no se mide por la cantidad de gente que se retira de la Iglesia. Un católico
que tiene una experiencia de fe sólida, nunca se apartará de la comunión de los
fieles, porque su espiritualidad no depende de lo que otros hagan o no hagan.
El daño más grave que hace un mal agente pastoral es “corromper” a personas o
formar redes de protección. Esta gente seguirá en la Iglesia, pero será
cómplice de diversos abusos. Otros serán presionados a guardar silencio. En
relación a esto último, hace unas semanas, escuchamos con mi esposa a una
abuela que con mucho dolor nos contaba que su nieto había sido abusado
sexualmente por un sacerdote de esta diócesis, hace unos años atrás, tenía unos
15 años. Este adolescente quedó muy mal sicológicamente. Ella lo vio sufrir y
llorar. Nosotros no sabíamos nada y al parecer mucha gente lo sabe. Por
vergüenza no se atreven a darle publicidad a esta situación. No le tienen confianza
a la Jerarquía, piensan que nada se hará.
Cuando un sacerdote cobra $
25.000 o más por bautizar y la gente le dice: no tengo mucho dinero ¿le podría
pagar la mitad? y la respuesta es no. Eso es un abuso. Cuando un sacerdote
llega a una casa y se emborracha con un “amigo muy amigo” y la señora de este
le pide que no siga bebiendo, que es tarde y el aludido, totalmente ebrio, le dice que no y lo tiene que expulsar con
insultos y por esto pelea con su esposo, que quiere seguir tomando con su
invitado, esto es corromper (en el sentido religioso y moral). Cuando un grupo
de campesinos católicos pobres, le pide una audiencia a una autoridad
eclesiástica para denunciar lo que ellos ven como algo muy negativo y esta
autoridad por ser poco ilustrados los trata con cierto desprecio que ellos
notan y no los escucha con respeto, esto es un abuso y el resultado es un daño
para esta gente sencilla que quedará marcada de por vida con una mala impresión.
Estos no son ejemplos. Son casos concretos. Si no se supera el secretismo y
sobre todo el autoritarismo en la Iglesia, estos casos tendrán en el tiempo
efectos demoledores.
El Papa Francisco no concuerda
con la opinión de algunos que supuestamente se preocupan por la “imagen de la
institución” y así justifican el secretismo. El Papa Francisco es rotundo en
afirmar que a los sacerdotes que abusan de menores: en estos casos, hay que
quitar las licencias, no permitir ejercer más el sacerdocio al culpable, e
iniciar un juicio canónico en el tribunal diocesano correspondiente. Dice: “Para mí, ésa es la
actitud a tomar, no creo en las posiciones que plantean sostener cierto espíritu
corporativo para evitar dañar la imagen de la institución. Esa solución creo
que se propuso alguna vez en los Estados Unidos: cambiar a los curas de
parroquia. Eso es una estupidez porque, de esa manera, el cura se lleva el
problema en la mochila. La reacción corporativa lleva a tal consecuencia, por
eso no estoy acuerdo con esas salidas”, Esto lo dijo cuando era el cardenal
Bergoglio.
El ex capellán de Un Techo para Chile, cargo que
dejó en 2010, mantiene hoy un taller de carpintería en que intenta enseñar ese
oficio a los pobres en la República Democrática del Congo, y en un cruce a
Ruanda para renovar su visa de residencia fue entrevistado por Juan Manuel
Astorga para el programa El Informante de TVN. En el diálogo explicó su partida
de Chile, su visión de la Iglesia Católica en su relación con los pobres y con
la elite más pudiente, el rol de los jóvenes en la actualidad política, las
dificultades que teme en el pontificado de Francisco. Aquí, segmentos
seleccionados de la entrevista:
¿POR QUÉ
TE FUISTE DE CHILE?
“Yo creo que la Iglesia ha caído en un lenguaje
hace tiempo de secretismo, de verdades a medias y la gente se ha acostumbrado a
estar leyendo entre líneas, y estar viendo complots y cosas así. Eso yo creo
que ha perjudicado a que no crean que me vine porque yo creo que la situación
que vivía la misma iglesia hace que tengamos que volver a sus fuentes, y volver
a las fuentes es volver al servicio, estar junto a los más pobres, los
desamparados, a cargar las pilas. Eso es lo que me trajo a venir acá, lo más
genuino de un jesuita es la misión, que puede hacerse en Chile también, pero
yo quería estar acá que son los más abandonados del planeta”.
En un momento de la conversación, Berríos le pide a
Astorga que nombre a 7 obispos de Chile. De inmediato responde que no puede
hacerlo porque nadie los conoce: “No son líderes”. Más adelante apuntó: “Estos
obispos son gente buena que no ha hecho nada malo, pero tampoco han hecho nada
bueno. No son capaces de jugársela por los que sufren, por los pobres, haber
detectado la desigualdad en Chile y haberla dicho, salvo en la última
conferencia episcopal que hablaron del tema; más bien son católicos de los
católicos y eso también lo percibimos los curas que no tenemos un pastor donde
podemos jugarnos y ser críticos. (Yo) bendigo el anillo a una persona casada
por segunda vez y al día siguiente tengo un llamado del arzobispo de Roma, pero
si se bendice una sucursal bancaria que está chupándole la sangre a los
chilenos no decimos nada, eso le resta credibilidad y jerarquía a la Iglesia”. “Hay grupos dentro de la iglesia que le han
hecho daño tremendo a la elite chilena que ha hecho que se preocupe de unos
ritos sin contenido buscando una salvación que Dios se la da gratuita, pero que
quieren comprarla con buenas acciones, pero
cuando tocan sus intereses económicos dejan de ser buenas acciones. Los
culpables son los que les han enseñado un Dios que no le cuestiona eso”. “Si
la Iglesia pudiese sacudirse de toda esa pompa y pudiera predicar el evangelio
con gestos concretos, tendría mucho que decir. Pero los líderes eclesiásticos
en Chile y en el extranjero que tenemos, han sido creados con eso de no quebrar
ningún huevo, entonces no harán nunca tortillas”.
DISCRIMINACIÓN
EN COLEGIOS CATÓLICOS
“Los colegios católicos no debieran ser
excluyentes, deben ser abiertos a todos, a niños sin dinero, con papás
separados o a quienes tengan otra creencia”. “Se ha puesto el acento en
defender la libertad de la educación, pero no se ha puesto el acento en la
liberad de poner a mi hijo donde yo quiera, eso hoy no es así”. “La Iglesia
discrimina y la prueba de la blancura es, como lo dijo el Papa, que la iglesia
debe ser de los pobres, y no lo está siendo, los pobres son visita, son motivo
de caridad”.
LOS
JÓVENES.
“(A los jóvenes) les hemos mostrado un Dios tan,
por usar un término juvenil, tan rasca, insípido, un Dios que es más bien una
moralina, que hace que los chiquillos prescindan de Dios, que no sea tema para
ellos (…), pero cuando un chiquillo anda buscando la igualdad anda buscando a
Dios”. “Los jóvenes están hechos para gastarse, para dar la vida, a soñar por
sus ideales, pero hacemos que sean planificados, los llenamos de miedo, están
todos endeudados, les hemos limado las garras (…) Me gustaría decirle a los
jóvenes que no se metan en la maquinaria del consumo desenfrenado”. “El joven
quiere cambios, no tienen los traumas nuestros y por eso estoy contento que
Giorgio (Jackson) y Camila (Vallejo) se metan en política y creo que esta
fuerza de cambio hay que transformarla en movimientos políticos para que sean
reales los cambios”.
LOS
LIDERAZGOS Y EL COMPROMISO CON LOS OTROS: EL CASO DE LAGOS
“Se ha ido buscando lo que yo quiero, mi propio
interés, mi propia comodidad, y se ha ido perdiendo eso de que puedo hacer yo
por los demás. Para mí fue muy interesante lo que pasó en la elección del
Presidente (Ricardo) Lagos, en la primera vuelta. Lagos era un candidato que
ofrecía un sueño, ofrecía sacrificio, pero casi pierde y en la segunda vuelta
dijo, bueno yo ofrezco lo que la gente pide. Eso suena bonito, pero es
complicado, porque la gente pide su propio confort, su propia estabilidad y no
lo que es mejor para los otros”.
EL “DIOS”
DEL CONSUMO: EPISODIO EN TVN
Berríos fue requerido respecto de que es lo que, a
su parecer, creen los chilenos, en qué piensan, a qué se aferran. Respondió con
un ejemplo de un diálogo en TVN: “Cuando estaba en Un Techo quisimos hacer una
propaganda en la Navidad de una persona que imitaba a San José y a la Virgen y
que golpeaban puertas pidiendo alojamiento, lo que tenía que ver con la
Navidad, y el director de Televisión Nacional en ese tiempo me dijo que no
porque Televisión Nacional era el canal de todos los chilenos y no podía
comprometerse con ninguna tendencia política y ningún credo y eso era comprometerse
con el credo. Le dije que era ridículo si la Navidad es un feriado justamente
porque se celebra el nacimiento de Cristo. No lo pude sacar de eso y nos
prohibió hacer ese comercial, pero yo le dije ´bueno saquen entonces al Viejo
Pascuero porque el Viejo Pascuero es el Dios del consumo’. Yo creo que la
mayoría de la gente está creyendo en el Dios del consumo, y eso produce un
vacío enorme, dicen que creen en Jesucristo, pero en el fondo nuestro Dios se
ha transformado en el Dios del consumo representado en el Viejo Pascuero”. Fuente:
lanacion.cl
Mario Andrés Díaz Molina: Profesor de Religión y
Filosofía. Licenciado en Educación. Egresado de la Universidad Católica del
Maule.
No hay comentarios:
Publicar un comentario