¿INTEGRACIÓN LATINOAMERICANA? ¿CUÁNDO Y PARA
QUÉ? ¿PARA QUE LOS GRUPOS ECONÓMICOS APÁTRIDAS SIGAN GANANDO DINERO?
A propósito del fallo de la Haya. Una vez más
Chile perdió. Pero, ¿qué Chile? ¿El Chile de los pobres o del chileno común o
el Chile de los intereses de los poderosos del sector privado nacional e
internacional? La tesis chilena era y es históricamente verdadera y
relativamente justa, pero jueces extranjeros quisieron imitar la mítica sabiduría del rey Salomón.
Bachelet, acatará el fallo porque es lo único posible. De la misma manera
tendrá que acatar lo que se logre negociar entre el sector privado y la
agitación social que seguramente explotará en los próximos meses, ante los ojos
de una mayoría pasiva que solamente quiere cosechar lo que otros siembran o
intentan sembrar.
1.- Lo que puede ser ridículo para algunos, es
un principio o una convicción para otros…No es ser ridículo tener sentimientos
patrióticos. Un cierto nacionalismo fundado en el amor a los cercanos, no es
insano en la medida que constituye una identidad que no se funda en la
descalificación de otras identidades. Por
lo mismo más que calificar de ridícula una actitud u opinión, lo que necesitamos es tolerar
lo que no nos parece válido. Vivir
en democracia supone siempre coexistir con personas que sienten, piensan,
creen, tienen sexo de maneras no convencionales, etc. La tolerancia y una ética
mínima común son un primer fundamento permanente. Un diálogo valórico para
mantener la funcionalidad de una institucionalidad democrática será siempre
necesario en el plano nacional o internacional. No basta la lógica de los
poderes económicos, políticos o militares o los intereses de los grupos
económicos del mercado mundial. Esto sí se valora la paz social y el bienestar
de la gente común, porque los poderosos viven con mucho placer sobre sistemas
de opresión y en algunos casos se fortalecen o enriquecen con la guerra entre
los pueblos.
2.- Hablar de integración latinoamericana es
muy fácil y oportunista como propaganda ideológica, sobre todo, cuando son los
grupos económicos los que se han “adueñado” de los recursos naturales. ¿Quiénes
son los “dueños” del mar chileno? ¿Los humildes pescadores?... ¿es mentira
decir que el norte de Chile no es actualmente una prioridad de desarrollo para
los macro-intereses? Miles de chilenos del norte se sienten abandonados por los
políticos y lo dicen claramente. La chilenización del norte ha sufrido un
retroceso. Esto es urgente rectificar.
Porque una integración entre Chile, Perú, etc. no se funda en una
desnacionalización o deschilenización del norte chileno. Un nacionalismo
chileno abierto a la diversidad internacional no es lo mismo que buscar la
unidad planetaria despreciando los valores patrios o la historia de las pasadas
generaciones. Hablar hoy de un chauvinismo es propio de pequeños grupos que no
logran llegar a una mayoría significativa de chilenos. Esto es bueno, porque
este tipo de nacionalismo fanático es contrario a una civilización de la paz y
solidaridad entre los pueblos de la tierra.
3.- Hay un sector de la juventud chilena que ha
perdido el sentido patriótico. Se nutre de la globalización que destruye
identidades y valores. Algunos de estos
“habitantes jóvenes del mundo”, consumidores habituales de este sistema
mercantil, hablan de “integración latinoamericana” y de paso, desvaloran el
patrimonio de los “Padres de la Patria”, que son para ellos viejos borrachos,
anacrónicos, “piezas de museo”, etc. Otros se dedican a falsificar la historia
y así han “inventado” un Manuel Rodríguez con un discurso ideológico de
izquierda o populista que lo parcializa odiosamente. Un Padre de la Patria
tiene una proyección valórica y patriótica más amplia, donde solamente los
opresores de las libertades del pueblo son legítimamente descalificados por
este legado común. Necesitamos
historiadores que rescaten la historia, sobre todo, restableciendo la verdad
histórica, es una tarea urgente. La enseñanza de la historia no puede quedar a
cargo de grupos, partidos, profesores, etc. sectarios.
4.- No me satisface el fallo de la Haya, tiene
una contradicción en su lógica. La “equidad” que se menciona en el fallo, no
sigue el sentido del reconocimiento de
la tesis chilena sobre el paralelo que siempre defendió como límite marítimo.
Realmente, existía un acuerdo entre Perú y Chile. Algunos dicen sueltos de
cuerpo: “Chile pierde 19.312 kilómetros cuadrados de zona
económica exclusiva”. Y afirman casi delirando: “Fue un fallo salomónico, se reconoce
paralelo como límite marítimo pero sólo hasta 80 millas”. ¿Por qué hasta las 80
millas solamente? Por decir algo. Se procedió conforme a derecho y se rompió
esa rigurosidad con el resultado conocido. Seguramente hay macro-intereses que
están muy satisfechos con este fallo.
5.- La integración
de los pueblos latinoamericanos desde los intereses populares no tiene por el
momento el apoyo de una conciencia social y cultural masiva. Saber integrar un
sano patriotismo con la inclusión de otras sensibilidades nacionales o
tradiciones de pueblos hermanos, es una tarea que no siempre se hace bien. Es
más fácil vaciar las identidades y dejarse arrastrar por una “globalización”
que desprecia los sentimientos patrióticos. Por lo tanto, incorporar a la
conciencia ecuménica de la post-modernidad un humanismo planetario donde la diversidad
está potenciada dialógicamente, es un objetivo de una política humanista y
sobre todo, sí quienes la promueven son cristianos conscientes del momento
epocal que vivimos. Un comunitarismo social cristiano, entre otros, tiene mucho
que aportar en el Chile de hoy y en toda Latinoamérica.
Mario
Andrés Díaz Molina: Profesor de Religión y Filosofía. Licenciado en Educación.
Egresado de la Universidad Católica del Maule.

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