DESVALORIZACIÓN Y BANALIZACIÓN DE LAS
CLASES DE RELIGIÓN EN LA EDUCACIÓN
MUNICIPAL.
1.- La asignatura de religión católica no es la Religión Católica, es una
limitada posibilidad de tratar algunos aspectos de esta concepción religiosa.
No tiene como objetivo imponer a nadie lo que no se acepta voluntariamente. La
conversión es un don y una decisión que supone el libre ejercicio de la
voluntad. Esta asignatura se supone asumida por la ley, por la libertad de cultos o de conciencia. La clase de religión no lleva nota
como las otras asignaturas. El Artículo 8° del decreto 924 (1984) que reglamenta las clases de religión dice: “Las clases de Religión tendrán una
evaluación expresada en conceptos. Esta información se dará a los padres o
apoderados, junto con la evaluación de rendimiento de las demás disciplinas del
Plan de Estudio correspondiente. La evaluación de Religión no incidirá en la
promoción del educando” ¿Cuál es el argumento de fondo de este decreto?
¿Cuál sería la argumentación para
cuestionarlo?
2.- Primero, de las notas obtenidas por los alumnos(as) en las clases de
religión se saca un promedio que se suma a otra asignatura: Filosofía, Historia
o Lenguaje. ¿Por qué? La ley dice que no debe incidir en la promoción del
educando. Segundo, los padres y apoderados que valoran la formación espiritual
y ética de la fe católica, tienen el derecho de pedir estas clases para sus
hijos y en la medida que son creyentes sinceros, acompañarlos, sobre todo, con
el testimonio religioso. Tercero, hay sectores políticos y sectarios, que
siempre han intentado sacar de los colegios públicos, las clases de religión y
los que son de esta tendencia y tienen injerencia en el medio educacional,
hacen lo posible por banalizar esta formación valórica espiritual. Esto llega a
los educandos, y fomenta entre ellos, el
desprecio por este ramo. Esto se agrega a la crisis religiosa propia de la
adolescencia y juventud, situación relativamente normal. El laicismo excluyente
nutre el espíritu de no pocos docentes.
3.- La clase de religión debiera llevar nota, porque es parte de una
formación valórica y humanística. No sé está evaluando una religión o la
conciencia de un ser humano. Se trata de una clase planificada dentro de un
contexto educativo que forma en valores universales y aporta criterios para
vivir en la diversidad cultural y espiritual de la sociedad pluralista
actual. El alumno no-creyente,
simplemente, debe recibir una formación valórica que no sea religiosa, pero
fundada en la tolerancia y respeto a la diversidad. El catolicismo actual, ha
desarrollado una doctrina muy clara sobre el diálogo en las áreas religiosa,
civil y cultural, etc. Estamos lejos de las guerras de religión y otras formas
de fanatismo religioso. Hoy se afirma que la tolerancia es un valor esencial del
catolicismo y del mismo Evangelio. Esta doctrina debiera ser enseñada con un
especial acento en los llamados colegios laicos. El programa oficial de
religión católica de la Iglesia Chilena se está quedando en el tiempo. Parece
acertado pedir que se diseñe un programa de religión católica para colegios
públicos, centrado en el diálogo ecuménico, interreligioso, en el tema de la
no-creencia y sobre todo, en la coexistencia con la diversidad socio-cultural.
En esta problemática, los sectores más conservadores de la Iglesia tienen
derecho a vivir su conservadurismo y morir por sus ideales; pero no es ético
que impongan sus ideas a otros sectores
de creyentes que han desarrollado otra visión sobre temas opinables y vivenciales
y que son fieles a la fe, dentro de la libertad de los hijos de Dios.
4.- Al intentar adaptar los objetivos y contenidos del Programa de
religión católica a los requerimientos de un establecimiento escolar público o
municipal, no pocas veces quedan reducidos a una clase de orientación o algo
parecido, perdiendo la clase de religión su dignidad y sentido. Una clase de
orientación tiene su valor y objetivo, pero es otra asignatura de la formación
escolar con claras diferencias, sin negar los puntos de encuentro. Se impone
una clase que no es de religión, pero en el programa se registra como tal. Esto es un acto de intolerancia y sobre todo
es una mentira frente a la sociedad e Iglesia, pues según la ley se tiene que
tener un certificado de idoneidad para hacer clases de religión y lo que en
realidad se realiza es una “clase modificada” que satisface a las presiones
laicistas hostiles a la religión católica.
5.- Hay un
proyecto de Ley que apunta a “sustituir las clases de religión desde 7° básico
hasta 4° medio, por un nuevo subsector denominado “Formación Personal” que
contribuya a una formación más íntegra a la juventud en Chile. Los niveles
escogidos son los que en un futuro conformarán la enseñanza media según la Ley
General de Educación”. Según
este proyecto las clases
de religión no han cumplido sus objetivos en forma general en la formación de
los adolescentes; tampoco han dado
cumplimiento a cabalidad al Art. 4° del Decreto 924/83 del Ministerio de
Educación Pública, etc.” ¿cuál será el destino de esta iniciativa? ¿Hay otras
propuestas?
6.- ¿Qué
propuestas sobre educación religiosa y valórica están trabajando en estos
momentos los educadores católicos formales chilenos? La desvalorización y banalización de las clases de religión es una
experiencia muy desalentadora que tiene un profesor de religión católica recién
llegado a un colegio municipal. Hay un claro desprecio por este ramo entre
muchos docentes y educandos y, no faltan grupos políticos de izquierda y
anti-católicos que presionan para denigrar las clases de religión. El respeto a
la diversidad no se fundamenta en la “castración” sino en el respeto a las
identidades. La libertad de educación en Chile supone profundizar el derecho a
recibir en la educación pública una formación valórica según la religión
propia, fomentando la tolerancia y sobre todo, el diálogo como una forma de
vida democrática del ciudadano común, que no puede quedar reducido a ser un
mero consumidor de bienes materiales, porque es un ser cultural y espiritual, a
pesar de toda la propaganda consumista y materialista del neo-liberalismo
imperante.
Mario
Andrés Díaz Molina: Profesor de Religión y Filosofía. Licenciado en Educación.
Egresado de la Universidad Católica del Maule.
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